En 2020 desde Grupo China Crown traemos la auténtica esencia de Sushi Bar Tottori a Madrid. Esta historia tiene su origen en 1937 con el nacimiento de nuestro fundador Haruki Takahasi.

Haruki, el mediano de tres hermanos, siempre estuvo muy unido a su padre, cocinero tradicional que fue capaz de transmitirle su amor por la cocina. Siempre que podía se ofrecía a acompañarle en los fogones donde esa pasión a la cocina crecía por momentos. Desde el principio se podía ver como Haruki disfrutaba yendo al mercado, comparando las materias primas, perfeccionando su técnica… La felicidad de los clientes tras comer su plato le hacía feliz también a él.

Años más tarde llegó el día en que Haruki decidió marcharse de la ciudad para recorrer Japón, seguir aprendiendo y poder volver siendo el mejor sushiman de todo Tottori.

Días después, con apenas 20 años recién cumplidos partió rumbo a la ciudad de Okayama donde comenzó un viaje de descubrimiento y aprendizaje.

En uno de los mercados más famosos de Okayama,  Kai, un cliente habitual le vio preparar sushi. Quedó sorprendido con la técnica que tenía a pesar de lo joven que parecía. Vio en él el mismo talento que su padre años atrás. Le ofreció formación y trabajo en su restaurante bajo su mando.

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3 años después Kai recibió una llamada de un buen amigo desde Osaka. Buscaba un aprendiz con algo de experiencia que le ayudara en uno de sus nuevos locales y sin dudarlo, Kai le envió a Osaka.

En Osaka no solo siguió aprendiendo como chef de la mano del gran amigo de Kai, también conoció a su mujer, Sakura. Sin duda, esta fue la mejor de todas las vivencias de Haruki ya que Sakura le acompañó durante toda su andadura como chef, animándole siempre a mejorar y conseguir su sueño de triunfar en Tottori.

Sakura era una enamorada del arte. Una oportunidad profesional les hizo trasladarse hasta la ciudad de Kioto. Allí comenzó su carrera profesional unida a una pequeña sala de exposiciones que le permitió demostrar su talento para reconocer artistas y representarlos. En Kioto no solo comenzó el sueño de Sakura, también un sueño como matrimonio para ambos. Nació Jun, el primero de los hijos fruto del amor y cariño que se tenían. El nombre fue elegido por Haruki en honor a su padre. Significa hombre obediente, respetuoso y de buen hacer. Características que Haruki siempre vio en su padre.

Estos años en Kioto no fueron los mejores en la carrera profesional de Haruki, a sus 27 años sentía que no avanzaba en su sueño como chef. Aquí no tuvo el mismo reconocimiento que en otras ciudades previas pero no podía rendirse y marcharse porque ahí estaba comenzando la carrera de su mujer. Él tenía que apoyarla de la misma manera que había hecho ella años atrás renunciando a otras propuestas de trabajo por él. Lucho todo lo que pudo, recorrió puestos ambulantes, restaurantes de barrios de clase media y hasta lo intento en los mejores de la ciudad. Todo lo que consiguió fueron trabajos poco duraderos, pero como siempre, le ayudaron a seguir aprendiendo.

Durante el último año de estancia en la ciudad de Kioto nació Narumi, la segunda hija de la familia Takahasi. Llegó en un momento personal muy difícil para Haruki. La alegría que la pequeña trajó al hogar le hizo recordar el por qué de su viaje. Ella fue uno de los pilares más importantes para poder salir de ese bache y seguir creciendo y avanzando.

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Sakura fue consciente de que la ciudad de Kioto estaba limitando a su marido y no quería eso. Habló con sus contactos en la ciudad y busco trabajo en otra ciudad, esta vez en Tokio. Se mudaron allí con sus dos hijos, llenos de miedos y agotados de estar de un lado para otro, pero sabían que en cierto modo es la vida que habían elegido. Estos años fueron los mejores para los dos a nivel profesional. Sakura seguía trabajando en el mundo del arte y Haruki encontró rápido trabajo en un restaurante conocido en la ciudad.

Su vivencia en Tokio fue la más significativa, no solo por trabajar en uno de los restaurantes de sushi de referencia de la ciudad o por haber tenido por primera vez aprendices a su cargo. Si no por tener como cliente en la barra de su restaurante a unos de los chefs de sushi más destacados de la ciudad, Jiro Ono. En la actualidad tiene 91 años y cuenta con 3 estrellas michelín. Su restaurante se encuentra dentro de la estación de metro de Ginza, está formado por una barra y tan solo 10 asientos.

Haruki tardó unos minutos en reconocer a la persona que tenía frente a él. Hubiese sido un sueño trabajar para él, pero nunca consideró estar a la altura de este gran chef. Fue Jiro quién comenzó la conversación que cambió el rumbo de la familia Takahasi para siempre.

Jiro empezó a hablar con él por su forma de trabajar la comida. Le sorprendió el cuidado, la delicadeza, el tacto, la perfección, pero sobre todo, la sonrisa final cuando el cliente le felicitaba por su trabajo. Jiro dijo una frase que se le quedó muy marcada a Haruki “vivo por y para el sushi”. Esta frase hizo que Haruki se diera cuenta que, si quería dedicar su vida al sushi y a la cocina debía establecerse en un lugar, apostar todo lo que tenía por su sueño y vivirlo de manera completa, y eso tenía que hacerlo en Tottori.

Con 33 años y más ganas y fuerza que nunca, la familia Takahasi vuelve al hogar de Haruki, Tottori,  donde empieza la historia de “Sushi Bar Tottori” tal y como lo conocemos hoy.

La calidad del pescado y los mariscos más frescos, el cuidado a la hora de tratar el producto, la perfección de sus piezas y sobre todo un profundo respeto a la tradición y la profesión que le han llevado a convertirse en uno de los mejores Sushiman.

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